sábado, diciembre 24, 2005

¡FELIZ NAVIDAD!!


















Con mucho cariño les deseo una muy Feliz Navidad, qué
la Fe en Dios, la esperanza de un mundo mejor, el amor y el
respeto hacia todos los seres que nos rodean, la caridad con
compromiso, el disfrutar de las alegrías, el vivir en armonía
con la naturaleza, reinen todos los días en nuestras vidas.
Cecilia

MENSAJE DE NAVIDAD
JUAN PABLO II
«Sálvanos de los grandes males que afligen a la humanidad»
25 diciembre 2003, desde la Plaza de San Pedro

1. «Descendit de caelis Salvator mundi. Gaudeamus!»
Bajó del cielo el Salvador del mundo.
¡Alegrémonos!
Este anuncio, lleno de un profundo gozo,resonó en la noche de
Belén.
Hoy la Iglesia lo reitera con alegría inmutable:
¡ha nacido para nosotros el Salvador!
Una ola de ternura y esperanza nos llena el ánimo, junto con
una profunda necesidad de intimidad y paz.
En el pesebre contemplamos a Aquél que se despojó de la
gloria divina para hacerse pobre, movido por el amor al
hombre.
Junto al pesebre, el árbol de Navidad con el centelleo de sus
luces, nos recuerda que con el nacimiento de Jesús florece de
nuevo el árbol de la vida en el desierto de la humanidad.
El pesebre y el árbol: símbolos preciosos, que transmiten a lo
largo del tiempo el verdadero sentido de la Navidad.
2. Resuena en el cielo el anuncio de los ángeles:
«En la ciudad de David, os ha nacido un salvador, que es el
Cristo Señor» (Lucas 2,11).
¡Qué asombro! Naciendo en Belén, el Hijo eterno de Dios entró
en la historia de cada persona que vive sobre la faz de la tierra.
Ya está presente en el mundo como único Salvador de la
humanidad.
Por esto nosotros le pedimos:
«Salvator mundi, salva nos!».
3. Sálvanos de los grandes males que afligen a la humanidad
al inicio del tercer milenio. Sálvanos de las guerras y de los
conflictos armados que devastan regiones enteras del globo;
sálvanos de la plaga del terrorismo y de tantas formas de
violencia que torturan a personas débiles e inermes.
Sálvanos del desánimo para emprender los caminos
de la paz, ciertamente difíciles, pero posibles y por tanto
obligados; caminos apremiantes, siempre y doquier, sobre todo
en la tierra donde naciste tú, Príncipe de la Paz.
4. Y tú, María, Virgen de la espera y del cumplimiento, que
conservas el secreto de la Navidad, haznos capaces de reconocer
en el Niño, que estrechas en tus brazos, al Salvador anunciado,
que trae a todos la esperanza y la paz.
Contigo lo adoramos y decimos confiados: tenemos necesidad
de ti, Redentor del hombre, que conoces las expectativas y
ansias de nuestro corazón.
¡Ven y permanece con nosotros, Señor!
¡Que la alegría de tu Navidad llegue hasta los últimos confines
del universo!
Traducción del original italiano distribuida por la Sala de Prensa de la
Santa Sede

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Feliz Navidad!!, para tí también, que el niño Jesús te siga concediendo esos dones pedagógicos que hacen que los niños tanto te quieran y admiren.
Un gran abrazo

Anónimo dijo...

Cecilia, te deseo una Feliz Navidad, gracias por este agradable espacio para distraerse y comunicarse.

Anónimo dijo...

FELIZ NAVIDAD PARA TI!!

Anónimo dijo...

Feliz Navidad, para tí Cecilia y todos tus seres queridos!

Cecilia Núñez dijo...

Margarita, Emilia, Hernán, Josefina,
Muchas gracias por sus buenos deseos, gracias por escribir.
Un cariñoso saludo!